Cuando un año termina es bueno plantearse qué objetivos personales y profesionales hemos conseguido realizar y cuáles son aquellos retos que nos vamos a poner para el nuevo año. Nos inspira a llegar a eso que tanto deseamos.

El pararse a pensar en uno mismo, cuesta. No es fácil, visualizarnos dentro de unos años de forma clara y contundente por ello es importante que cuando acaba un año y empieza otro, nos hagamos algunas preguntas y nos tomemos un momento para pensar. Un rato de reflexión personal.

Pregúntate estas 3 cosas:

  1. ¿Quién y qué quiero ser?
  2. ¿Cómo me veo dentro de 10 años?
  3. ¿Cómo y cuál es el camino para llegar a ser quien quiero ser?

Realmente contestar a estas preguntas te ayudará a tomar decisiones sobre tu presente y tu futuro. Para llegar a tu meta profesional, la formación es una de las claves que te harán llegar a tu objetivo.

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A continuación os compartimos esta preciosa historia y os animamos a no desistir nunca de vuestros sueños y objetivos.

LA CASA IMPERFECTA

Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar sun pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. «Esta es tu casa, querido amigo -dijo-. Es un regalo para ti».

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

Construimos nuestras vidas de manera distraida, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente.

La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra existencia. Incluso si la vivimos sólo por un día, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad.

La vida es como un viaje, el mayor proyecto de nosotros mismos. Su vida, ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado.

¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y decisiones de hoy!

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